El rendimiento de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos (EE.UU.) a 10 años alcanzó el día de ayer un máximo de un año ubicándose en 1,614%, lo que provocó una fuerte caída de acciones debido a la mayor seguridad que proporciona este instrumento y a que la rentabilidad es comparable a la de los dividendos del S&P 500.
No obstante, la Reserva Federal (FED) minimizó el impacto de un aumento de los rendimientos de la deuda pública estadounidense a largo plazo y lo consideró como una señal del creciente optimismo sobre la economía, que podría cobrar fuerza a medida que más personas se vacunen. Pese a dicha tendencia ninguno de los funcionarios de la FED ha dado señales de interés en endurecer la política monetaria. Consideran que es demasiado pronto para hablar de reducir la flexibilidad ya que el elevado desempleo, la baja inflación y la incertidumbre sobre las perspectivas económicas persisten.
La tasa de política monetaria de los Estados Unidos sigue en el rango entre 0% y 0,25% y no se prevé cambios en la misma en el corto plazo.
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