En el reciente estudio “La pandemia de la desigualdad” publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), se analiza el impacto que la crisis (sanitaria, económica y social) produjo en el mercado laboral, especialmente para las mujeres, durante los 2 últimos años.
El PNUD menciona que la población femenina actúa como una variable de ajuste. En un contexto de recesión económica, las mujeres fueron las más expulsadas del mercado de trabajo, lo que puede atribuirse en parte a la responsabilidad de aportar al trabajo gratuito que necesitan los hogares para subsistir y mantener el nivel básico de bienestar. Con ello, la carga de trabajo femenino no remunerado aumentó.
Estos hallazgos se condicen con el incremento del desempleo femenino, datos que son respaldados en la Encuesta Permanente de Hogares Continua (EPHC) que muestra el 2021 cerró con una tasa de desempleo femenino de 9,6% que duplica a la de los hombres. Es importante conectar políticas de formación laboral con mecanismos de inserción femenina de calidad en el mercado de trabajo.


