Al cierre de junio, la inflación mensual de Brasil fue de 0,67%, registrando una cifra acumulada de 11,89% anual, según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). De esta manera, la inflación interanual se ubica por encima de los dos dígitos por décimo mes consecutivo y se posiciona en un nivel por encima del doble del techo de la meta oficial para el 2022.
A dicho aumento contribuyeron los precios de los alimentos que se incrementaron 0,8%, en especial los de consumo fuera del hogar, que subieron 1,26%, debido a la reanudación de la preferencia por el consumo en restaurantes y puestos de comida rápida.
Se espera que el escenario de inflación disminuya a partir de julio, especialmente por las medidas de reducción de impuestos como también por el tope aprobado para el cobro de electricidad y otros servicios básicos. Por otro lado, la caída de precios internacionales del petróleo podría atenuar los precios cobrados por las refinerías brasileñas, reduciendo la posibilidad de nuevos máximos del combustible en el corto plazo.


