El Índice de Gerentes de Compra (PMI) de los Estados Unidos se contrajo en julio, ubicándose en 47,5 puntos, por debajo del 52,3 registrado en el mes anterior, lo que refleja una contracción en la actividad empresarial estadounidense.
Dicha contracción de la actividad se da por primera vez desde mediados del 2020. La caída fue impulsada por la baja actividad tanto en el sector servicios como en el sector manufacturero.
Las empresas señalaron que la alta inflación y las subas de las tasas de la FED han debilitado la demanda ejerciendo presión a la baja sobre los gastos de los consumidores tanto locales como extranjeros.
Al mismo tiempo, la confianza empresarial de las empresas de estadounidenses, se situó en su nivel más bajo desde setiembre del 2020. Si bien se esperan mayores entradas de nuevos pedidos y una mayor estabilidad en las cadenas de suministro, las preocupaciones de una recesión, limitan la demanda del mercado.

