La inflación anual de la Zona Euro se ubicó en 2,9% en julio de 2026, una décima por encima del 2,8% registrado en junio, según la estimación preliminar de Eurostat. El resultado estuvo en línea con las expectativas del mercado y refleja un ritmo de aumento de los precios mayor al observado en el mes anterior.
El principal factor detrás del incremento fue la energía, cuya inflación anual volvió a acelerarse hasta 10,0%, impulsada por el aumento de los precios del petróleo y el gas en un contexto de tensiones geopolíticas en Oriente Medio. Por otra parte, la inflación de los servicios aumentó a 3,3%, mientras que la inflación subyacente se ubicó en 2,5%. En contraste, los precios de los alimentos, alcohol y tabaco continuaron moderándose y los bienes industriales no energéticos permanecieron prácticamente estables.
Para las empresas y los mercados, el repunte de la inflación mantendría la cautela del Banco Central Europeo (BCE) sobre las futuras decisiones de política monetaria. El alza de los precios de la energía podría retrasar la convergencia hacia la meta del 2% y limitar el margen para futuras bajas de tasas.


