Jul 31, 2020 | Pulso clave

Compañeros de equipo o amigos ¿dónde está el límite?

Un buen clima laboral y un ambiente distendido en las organizaciones favorecen ampliamente a la productividad, esto ¿está ligado al compañerismo o a la amistad entre los miembros de un equipo? ¿Es posible lograr entablar una amistad con un compañero de trabajo? ¿Qué tan recomendable es tener ese tipo de cercanía con una persona del circulo laboral?

En estos tiempos en donde el saber reinventarse y desarrollarse -sobre todo en lo relacionado a la tecnología- es el mayor desafío para conquistar; un clima laboral distendido, positivo e inclusivo favorece la productividad, motivación y compromiso de quienes forman parte del equipo de trabajo. Promover “la buena onda” entre los colaboradores hace que los mismos se sientan más felices durante la jornada laboral y eso repercute en los resultados que se obtienen. Todas las organizaciones están experimentando cambios ante este contexto de pandemia que estamos atravesando, hoy mucho más que antes se hace visible la importancia del buen relacionamiento entre pares, ya que a través este vínculo se logran mejores y mayores resultados que benefician a la organización y a sus colaboradores.

Cuando el ambiente de trabajo es propicio, flexible y favorable se van gestando y fortaleciendo los vínculos y relaciones personales entre colaboradores y líderes de la organización. Aunque este tipo de relacionamiento hace que se establezcan lazos de confianza y cercanía, podría en ocasiones -si no son gestionados adecuadamente- crear conflictos a la hora de separar los sentimientos de las responsabilidades y obligaciones. ¿Cómo logramos respetar estos límites sin que impliquen conflictos o desacuerdos que puedan afectar negativamente al relacionamiento dentro de la organización? Desde Mentu te proponemos cuatro claves:

1. Conoce a las personas que forman parte del equipo: tomarte el tiempo para conocer a la otra persona -fuera del contexto laboral- podría ayudar a desarrollar una sana cercanía con el otro sin que se vea afectado el rendimiento laboral. Ej.: aprovechar espacios como horarios de almuerzo, encuentros virtuales post oficina para conversar sobre asuntos personales.

2. Escucha y no evites la confrontación: una de las partes más difíciles de tener un trato cercano con un compañero o colaborador de equipo, es que podría resultar incómodo llamar la atención sobre alguna cuestión que debió tener mayor atención o cuidado con un cliente. Lo mejor es escuchar al otro y enfrentar la situación mirándola como una oportunidad de aprendizaje y considerando opciones para resolver el problema de manera conjunta.

3. Buena relación, ante todo: es recomendable mantener un buen relacionamiento de compañerismo, sea cual sea el rol que nos toque desempeñar en la organización: ser empáticos, receptivos y solidarios con las demás personas ayudará a construir un excelente ambiente de trabajo. Podría ocurrir que no hay “química” o “feeling” con un compañero, ya sea por diferencias de gustos etc. Lo que no indica que sea motivo de evitar tener un trato cordial y amable por el bien del conjunto.

4. Todo en su momento y espacio: si resulta que tenés un amigo muy cercano en la ofi, y de pronto llega un día con muchas ganas de conversar acerca de un inconveniente personal que está teniendo, lo aconsejable es dejar la conversación para un momento fuera del horario de la oficina, de esa manera la atención que requiera la podrás dar sin tener que compartirla con los pendientes laborales del día.

La amistad tiene un valor muy importante en el desarrollo de las personas, por lo mismo es inevitable que se forjen vínculos cercanos en el entorno laboral, lo importante es saber reconocer los límites y hacer gala de la madurez emocional para que la misma sea un plus dentro de la organización y no un traspiés que dificulte el avance hacia las metas propuestas.

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