Oct 29, 2021 | Pulso clave

Salud y Seguridad Ocupacional: lo que no debemos pasar por alto

En algún momento hemos escuchado mencionar sobre la importancia de contemplar la Salud y Seguridad Ocupacional en las organizaciones, desde siempre… y con mayor énfasis desde la llegada de la pandemia que nos ha colocado en un nuevo marco de “normalidad”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), define a la Salud Ocupacional como “una actividad multidisciplinaria que promueve y protege la salud de los trabajadores. Esta disciplina busca controlar los accidentes y las enfermedades mediante la reducción de las condiciones de riesgo”. Las normativas locales que hacen referencia a la Salud Ocupacional y son la base en estas cuestiones son: La Ley 5804 que establece el Sistema Nacional de Prevención de Riesgos Laborales y el Reglamento General Técnico 14390/92.

Mejorar la Salud Ocupacional en nuestra organización es importante y a la larga trae grandes beneficios. ¿Cómo se consigue lograr este objetivo? Implementar un sistema de SSO (Salud y Seguridad Ocupacional) conlleva el desarrollo de cuatro etapas: planificación, implementación, revisión y mejora. En este Pulso Clave compartimos contigo algunos aspectos que se deben tener en cuenta para impulsar y optimizar la Salud Ocupacional en toda organización.

  • Generar y contar con un plan de SSO: este punto parte desde una lluvia de ideas que ayuden a nutrir el plan de acciones que llevaremos a cabo con el fin de eliminar o minimizar los riesgos.

  • Inspeccionar y evaluar las necesidades: si ya hemos ideado un plan de salud y seguridad ocupacional, hemos de formalizarla con una política de salud y seguridad. Con estos dos aspectos finiquitados, podremos avanzar hacia la siguiente etapa: inspección y evaluación de necesidades, riesgos y peligros. Por ejemplo: riesgos ergonómicos, psicosociales, eléctricos entre otros.

  • Entrenar y capacitar a los colaboradores: podemos contar con un excelente plan de salud y seguridad, respaldarnos con una genial política SSO… pero, si no entrenamos y capacitamos a nuestros colaboradores, todo será en vano. Ellos deben estar enterados de todo lo que concierne a la Salud y Seguridad Ocupacional y de esa manera lograr la sensibilización al respecto. ¿La capacitación debe ir dirigida solamente a los colaboradores? No, de ser posible, incluso contratistas, profesionales externos pero asiduos en la organización hasta nuestros proveedores deberían estar al tanto de los cuidados que procuramos en nuestra organización en materia de SSO.

  • Mantener registros actualizados: todo, absolutamente todo lo relacionado a Salud y Seguridad Ocupacional debe estar correctamente registrado y actualizado. ¿Qué debemos contemplar en los registros? Incidentes, accidentes, capacitaciones, resultados logrados durante la implementación del plan de SSO. Toda esta información nos servirá de insumo para aprender, mejorar y avanzar.

  • Salud Ocupacional como factor clave de la organización: asumir dentro de la cultura organizacional que la salud y seguridad ocupacional es un factor importantísimo, es la mejor manera de procurar el cuidado y protección de uno de los activos más valiosos de la organización: el talento humano.

“Si estoy bien, me siento bien. Si me siento bien, me hallo. Si me hallo, produzco y estoy listo para lo que venga. No me preocupo, me ocupo”.

La diferencia entre una idea genial y otra novedosa… es la acción. Podemos crear muchos escenarios fantásticos para procurar la salud ocupacional en nuestro entorno… pero el desafío real está en que hagamos más… actuemos en pos de ambientes laborales más seguros y felices.

 

Pulsos relacionados

El profesional que las organizaciones necesitan hoy

En los últimos años hemos escuchado con frecuencia hablar de transformación, innovación, cultura organizacional y liderazgo consciente. Son palabras que aparecen en conferencias, documentos estratégicos y conversaciones de pasillo. Sin embargo, en medio de tantas...

En el océano de las generaciones: ¿brechas o puentes?

Estamos viviendo algo inédito en la historia del trabajo. Por primera vez conviven hasta cuatro generaciones dentro de una misma organización. Cuatro formas de entender el esfuerzo. Cuatro maneras de comunicarse. Cuatro ritmos. Cuatro historias. Y una sola cultura...

Frotar la lámpara no es gestionar.

En los últimos años se ha instalado con fuerza un discurso saludable y necesario: las organizaciones deben escuchar. Deben abrir espacios. Deben habilitar la palabra. Deben construir culturas donde las personas puedan expresar lo que sienten, piensan o cuestionan. Ese...

El impostor duda. Procusto castiga.

Dos síndromes distintos que frenan talento… y cómo empezar a desarmarlos. En las organizaciones conviven silencios que pesan más que los gritos. Uno de ellos es el síndrome del impostor. Otro, más peligroso y menos nombrado, es el síndrome de Procusto. Ambos operan en...

Flexibilidad no es llegar tarde.

El tiempo no es solo una variable operativa. Es un reflejo silencioso de cómo pensamos, cómo priorizamos y cómo respetamos a los demás. En las organizaciones solemos hablar mucho de flexibilidad, bienestar y autonomía. Y está bien. Es necesario. Es evolutivo. Pero hay...

Parar la pelota: una lectura necesaria sobre descanso y trabajo.

El inicio de un nuevo año suele venir cargado de impulso. Objetivos. Agendas que se rearman. Expectativas renovadas. 2026 no es la excepción. Sin embargo, antes de acelerar, tal vez valga la pena detenerse un momento. No para mirar atrás con nostalgia, sino para...

No es el arbolito. Es el permiso para pausar.

Hay gestos que, aunque parezcan simples, revelan mucho más de una organización que cualquier declaración de valores o manual de cultura. Gestos que no figuran en los planes estratégicos, pero que hablan —y fuerte— de cómo se entiende el trabajo, las personas y el...