Ago 5, 2022 | Pulso clave

Cómo diferenciar entre zona de confort y conformismo

Es normal buscar estabilidad o seguridad en todo lo que hacemos, generalmente las nebulosas o incertidumbres tienden a generar mucha ansiedad en las personas que optan por obviar decisiones debido a que no están seguras de los resultados. ¿Es malo o equivocado evitar esa posible curva de grandes aprendizajes? En este Pulso Clave nos gustaría ahondar un poquito más al respecto.

Como decía Maquiavelo en su libro “El Príncipe”: “quien tolera el desorden para evitar la guerra, tendrá primero el desorden y después la guerra”. En esta aventura llamada vida, los cambios son inevitables, no podemos huir de ellos aunque sea nuestro más anhelado deseo. Y es aquí donde nos parece sumamente interesante traer a colación la frase “zona de confort” que muchas veces es considerada como algo negativo, si miramos el origen o raíz etimológica de la palabra Confort nos daremos cuenta de que proviene del francés conforter, con el sentido de comodidad o bienestar. Luego tenemos a la otra cara de la moneda, Conformismo: cuya palabra tiene raíces latinas con el sentido de estar de acuerdo con algo sin el ánimo de confrontación. Conociendo la diferencia de ambos términos… surge la interrogante de: ¿cómo podemos identificar la diferencia entre una y otra? La clave está en discernir nuestras emociones en las distintas situaciones que nos tocan enfrentar de manera cotidiana, por ejemplo, en el ámbito laboral… cuando la apatía, el desgano, el desánimo, aburrimiento o desinterés hacen acto de presencia, automáticamente se convierten en banderas rojas, es el momento adecuado para actuar y lograr una transformación de 180 grados.

En la organización los primeros síntomas de conformismo se dan cuando un miembro del equipo desacelera su capacidad de producción y el crecimiento profesional ya no es un estímulo que lo empuje a dar lo mejor de sí por los principales objetivos de la empresa. Evadir los cambios u oportunidades de aprendizajes lleva a las personas a vivir en una constante brecha de mediocridad que sucumbirá en el desgaste anímico afectando incluso su salud emocional.

¿De qué manera podemos fomentar el bienestar (confort) en el día a día de la organización o ámbito en el que nos desenvolvemos?

A continuación, compartimos algunos tips que podrían servir como arranque:

  1. Buscá estimular tu curiosidad constantemente, informate e ilustrate sobre contenidos valiosos que sumen a tu propósito
  2. Aprovecha tu día al máximo, organiza tus horarios para sacar el mayor provecho posible del tiempo
  3. Cuida tu salud (corporal, emocional, espiritual según sea el caso)
  4. Rompé con la rutina, hacé algo que no harías en el trajín del día a día, por ejemplo: ir a la oficina en bicicleta en lugar de usar el auto.
  5. Animate a hacer algo nuevo, invertir tu tiempo en alguna actividad que distraiga tu mente… muchas veces eso despierta la creatividad
  6. Que la palabra “rendirse” sea la última opción en tu vocabulario, siempre esforzate por dar lo mejor que tenés
  7. Y, por último, no por eso menos importante… date las gracias por haber hecho algo bien y con el resultado esperado, premiate…

Es importante tener presente que la conformidad nos estanca, nos impide ver el vaso medio lleno… mientras que la inconformidad o búsqueda del confort nos impulsa. No tengamos miedo de dar el siguiente paso, nuestro entorno lo verá, agradecerá y tal vez… hasta se inspirará en hacerlo aún mejor.

 

 

 

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