Una organización que busca cambiar su cultura del feedback, reinventarla y sacarle el mayor provecho… presta especial atención a los distintos desafíos que se proponen durante el proceso. El paso a paso del cambio involucra a todas las personas que forman parte del equipo, comenzando por los directores de la empresa. Esto como hoja de ruta a seguir se lee bastante fácil y bonito, sin embargo, no todos acompañan las acciones para generar cambios que transformen organizacionalmente.
Sin darnos cuenta nos entrenamos de manera constante a la hora de hacer feedback, lo tenemos presente todos los días en nuestros espacios de interacción, te preguntarás de qué manera… sencillo: hacemos feedback cuando reaccionamos a una publicación en redes sociales, enviamos stickers en canales de mensajería instantánea, con nuestros gestos, tonos de voz, a través del lenguaje oral e incluso a través de memes. De la misma forma en la que hacemos feedback, nosotros lo recibimos y… generalmente lo tomamos personal. Nadie dijo que los feedback deban ser miel sobre hojuelas, no siempre va a agradarnos lo que otras personas tengan para decirnos. Lo bueno de todo esto es la forma en la que este ida y vuelta, refuerza las cualidades que de por sí tenemos y ayuda a descubrir otras que aún no terminan de aflorar.
Dentro de una organización, el feedback es fundamental para todos los que la conforman. La mejor manera de desarrollarse y crecer es a través de este. El desafío radica no en darlo sino en recibirlo. El foco debe estar en cómo lo recibimos y procesamos internamente.
En este Pulso Clave compartimos contigo algunos tips que podrían ayudar a encontrar el camino hacia la correcta cultura del feedback.
- Agradece: la primera actitud hacia alguien que te brinda un feedback es la de gratitud. Esto ayuda a sentar las bases para que tu interlocutor sienta y sepa que lo estás escuchando.
- Sin interrupciones: oye a la persona que habla y escucha lo que dice, no para responder sino para captar el mensaje que está intentando transmitirte.
- Apertura y receptividad: estar abiertos a escuchar, procesar y conocer otros puntos de vista hará que aprendamos mucho más sobre un sinfín de cuestiones propias y de nuestro entorno.
- Enfrenta las oportunidades de mejora: los tropezones no tienen por qué ser caídas. Erguirse, sacudirse el polvo y continuar es la premisa para desarrollar la cultura del aprendizaje, de la experiencia.
- Las preguntas, las mejores aliadas: si recibís un feedback incompleto (no hay sugerencias sobre cómo hacerlo mejor o similar) haz preguntas puntuales que te brinden la información que estás precisando, por ejemplo: ¿qué me sugerís para mejorar mi presentación ante clientes? ¿Qué herramientas puedo utilizar para optimizar mejor mi tiempo?
- Es con el fin de crecer y no de tomarlo personal: independientemente de que el feedback sea positivo o negativo, tómalo como un puente para seguir construyendo tu persona y profesionalismo.
- Compartir experiencias: el crecimiento no se da solo por el hecho de haber recibido el feedback, al contrario, el proceso apenas arranca… termina cuando implementas un plan de acción para trabajar sobre las oportunidades de mejoras detectadas. Es ahí donde se concreta la transformación y es lo que debes compartir con los demás… tus aprendizajes.
El mejor camino para aterrizar expectativas, plantear planes de acción y lograr cambios de impacto es fomentar la cultura del feedback… una consigna “obvia” que suele pasar desapercibida… estemos atentos y listos para transitar ese territorio que indefectiblemente incluye un viaje sin retorno al giro de 180° que muchas veces anhelamos…necesitamos.

