A lo largo de los años era común no demostrar mucho interés sobre lo que se venía hablando acerca del cambio climático; sin embargo, en la actualidad somos muy conscientes del impacto que tienen nuestras acciones en el planeta. El aumento de inestabilidad climática nos ha acercado aún más a la realidad de que el momento de hacer algo por nuestra casa común es ahora, hoy. Lastimosamente muchas organizaciones promueven una imagen de conciencia ecológica sin tomar medidas significativas para respaldarlas, es lo que se conoce como Greenwashing.
El término Greenwashing (Green significa verde + washing significa lavado), tiene larga data de acuerdo con la Enciclopedia de Responsabilidad Social Empresarial, esta palabra se utilizó por vez primera en la industria hotelera con el objetivo de que los usuarios/huéspedes reusaran las toallas como mecanismo de cuidado del medioambiente, cuando en realidad el trasfondo de esta campaña era la de simplemente ahorrar en la adquisición de nuevos insumos. A este tipo de acciones hace referencia el Greenwashing, cubrir prácticas engañosas y presentarlas como acciones o productos amigables con el medioambiente.
Las organizaciones que practican el Greenwashing o Ecolavado por lo general tienden a no incluir información suficiente que sustenten su afirmación de ser “sostenibles” o respetuosas con el medioambiente. En nuestro país aún no se han regulado normativas ambientales que sancionen actividades relacionadas al Greenwashing de forma expresa, sin embargo, sí contamos con una normativa de protección al consumo que prohíbe la publicidad engañosa, y que puede en cierta manera aplicarse para restringir y sancionar esta práctica, hablamos de la Ley 1334 de “Defensa del Consumidor y del Usuario”.
¿De qué manera podemos evitar caer en esta práctica irresponsable?
A continuación, compartimos algunos aspectos a tener en cuenta para alejar nuestra marca del Greenwashing:
- Tener claro el norte de sostenibilidad organizacional: contemplar el desarrollo de una estrategia de sostenibilidad real y veraz de tal forma que se relacione con acciones que creen valor para la comunidad y el medioambiente. Ej.: Emplear diferentes formas de negocio para crear valor social con innovación no sólo para destacar en el mercado, sino para garantizar su sostenibilidad con el paso de los años en cuestiones relevantes con un impacto real vinculadas a personas que viven en situación de vulnerabilidad.
- Garantizar el compromiso de la organización con la sostenibilidad: este compromiso debe estar tan internalizado en la cultura organizacional que los mismos colaboradores sean los impulsores de buenas prácticas en la organización y en su entorno.
- Hacer seguimiento y monitoreo de avances: es importante garantizar que las estrategias y objetivos de sostenibilidad organizacional ayuden a definir las mejores métricas para garantizar resultados concretos con sus respectivos plazos.
- Alinear expectativas y deseos a la estructura de gobernanza: los intereses de la alta Dirección deberían estar alineados a las buenas prácticas corporativas iniciando desde acciones coherentes.
- Mantener una excelente comunicación con los stakeholders de la organización: es clave procurar una buena comunicación con el grupo de interés para juntos ir encontrando formas de minimizar el impacto que tiene la organización en el medioambiente, influyendo positivamente en el entorno.
Ser una organización pro medioambiente, eco friendly, eco pride o similar es mucho más que un modismo o una manera de ser cool para estar en lo más alto de la vitrina competitiva del mercado, es asimilar un estilo de vida que implica ser genuinos en todo lo que hagamos con la conciencia plena de que toda acción que desarrollemos hoy tiene un impacto en nuestro mundo de mañana. ¡Seamos influencers de buenas prácticas!

