La proyección de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para el corriente año se mantuvo en 4,5%, que por el lado del gasto se explica principalmente por mayor dinamismo de la demanda externa neta.
Así, el crecimiento proyectado de las exportaciones pasó de 12,4% a 18,3%, debido a la expectativa de una mayor exportación de energía eléctrica, el buen dinamismo de las maquilas y el ajuste al alza de las reexportaciones, que se sumarían a la exportaciones de los productos agrícolas. El resultado sería atenuado por el aumento de 1% de las importaciones.
En el caso de la demanda interna, la formación bruta de capital fijo incidiría negativamente pues su proyección ajustada desde 0,5 hasta -2,5%, lo que refleja el menor dinamismo de la construcción y de la inversión en maquinarias por debajo de lo previsto.
Cabe señalar, que la inflación podría seguir retrasando las decisiones de inversión, cuya caída estaría siendo mitigada por el aumento del consumo público y privado. El último crecería 3,2%, dada la mejora de la confianza de los consumidores y la moderación de los precios


