Las perspectivas hidrometeorológicas de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de EE.UU. indican que existe un 56% de probabilidad de que el fenómeno de “El Niño” sea un evento fuerte en el invierno boreal.
El fenómeno se extendería hasta a finales de este año e implicaría impactos en la temperatura global y de pronósticos de lluvias. El calor prolongado y las pronunciadas sequías podría afectar a las cosechas y la producción agrícola en el hemisferio norte.
El efecto podría traducirse en una caída de 34% de la producción de cultivos de invierno en Australia, lo que podría presionar a los precios internacionales de commodities. Se estima que el Niño costaría a la economía mundial hasta USD 3 billones para 2029.
En Sudamérica, las precipitaciones serían mayores causando crecidas de los caudales hídricos e inundaciones. El apogeo del fenómeno continuaría para la época de verano lo que afectaría la dinámica económica, así como las cosechas agrícolas y a la ganadería.

