Según los datos de la Oficina de Estadísticas Económicas de Estados Unidos, el Producto Interno Bruto (PIB) de dicho país creció interanualmente 4,9% en el tercer trimestre del año, esto es, más del doble de lo registrado en el trimestre anterior cuando creció 2,1%
Con este resultado, el temor de una recesión se aleja, dado que es el mayor ritmo de crecimiento en casi dos años, que fue impulsado por el gasto de los consumidores en todos los rubros y por el incremento del gasto público, que compensaron la caída en la inversión privada.
En cuanto a las perspectivas futuras, este sólido crecimiento podría llegar a ser un punto máximo antes que la economía estadounidense empiece a desacelerase hasta el 2024.
El endurecimiento de las condiciones financieras sigue limitando el dinamismo de la economía, puesto que las altas tasas desincentivan la inversión y amenazan con aumentar la morosidad. Se espera que la FED incremente al menos una vez más su tasa de referencia para luego empezar la flexibilización en el 2024.


