Según el Banco Mundial, en 2023, América Latina y el Caribe experimentó una desaceleración económica, con un crecimiento del 2,2%, influenciado por la elevada inflación, condiciones monetarias restrictivas, debilidad del comercio mundial y fenómenos meteorológicos adversos.
Las perspectivas para el corriente y el 2025 señalan una recuperación gradual, con un crecimiento de 2,3% y 2,5%, respectivamente. Se espera que la restricción monetaria persistente influya en el crecimiento a corto plazo y que a medida que la inflación disminuya, la flexibilización monetaria permita aumentar en forma gradual el dinamismo de la economía regional.
Este escenario conservador está expuesto a múltiples shocks externos como la escalada de las tensiones geopolíticas, especialmente en Medio Oriente, fenómenos meteorológicos extremos, intensificados por el cambio climático, así como una desaceleración más abrupta de China. Cabe destacar que el 88% del crecimiento de la región está vinculado a 4 factores principales: los precios de los commoditties, la tasas de la FED, crecimiento del G7 y el crecimiento de China.


