Estados Unidos (EE.UU), que endureció su política comercial imponiendo aranceles recíprocos a numerosos países argumentando defensa de sus intereses ante prácticas que considera perjudiciales para su economía, elevó la presión sobre Brasil.
El gigante sudamericano fue incluido en una lista con arancel general del 10%, al que se suma otro arancel de 40% sobre las importaciones de determinados productos, lo que entrará en vigor el 7 de agosto.
De esta manera, los estadounidenses pagarían hasta 50% de arancel por el ingreso de productos brasileños como carnes y despojos comestibles; café, té, yerba mate y especias; azúcares y artículos de confitería; entre otros, lo que podría limitar su demanda. Entre los productos exentos del 40% se encuentran el silicio, arrabio, aviones civiles, pulpa de madera, metales preciosos, energía y fertilizantes.
Esta situación podría generar que otros países no gravados cubran la demanda estadounidense, mientras que los productos brasileños podrían significar competencia adicional en los mercados regionales.

