Bolivia registra una inusual escasez del pan “marraqueta” luego de la interrupción del subsidio que mantuvo su precio congelado durante 17 años. Panaderos señalan que la estatal EMAPA dejó de entregar harina subsidiada desde septiembre por demoras en los pagos, lo que retrasó las importaciones de trigo en un país que depende en un 70%–75% del abastecimiento externo.
La menor disponibilidad de harina redujo el tamaño del pan, que pasó de casi 100 gramos a unos 60 gramos, y obligó a algunas panaderías a suspender a venta temporalmente. Ante la falta de insumos, los panaderos rompieron el acuerdo histórico y anunciaron un ajuste del precio, que subirá de Bs 0,50 a Bs 0,80 o más, marcando el fin del congelamiento vigente por casi dos décadas.
Esta situación se produce mientras analistas y asesores del nuevo gobierno advierten que el déficit fiscal podría superar el 11% del PIB en 2025, en un contexto de escasez de divisas, caída de reservas y crecientes presiones sobre un sistema de subsidios que se vuelve cada vez más difícil de sostener.


