El informe de la CEPAL indica que el crecimiento económico regional seguirá moderado, estimándose una expansión de 2,3% en el 2026, consolidando un ciclo de cuatro años de expansión baja en comparación con las necesidades de desarrollo estructural.
Este bajo dinamismo se explica por la debilidad del consumo privado, un mercado laboral con menor impulso y una demanda externa que muestra signos de desaceleración.
Por subregiones, América del Sur crecería 2,4%, a causa de una menor expansión en el Brasil por la política monetaria contractiva y el menor impulso fiscal, mientras que Centroamérica se expandiría 3,0% aunque es vulnerable a choques externos, y el Caribe, excluyendo el boom petrolero en Guyana, crecería 1,8%, por las fragilidades estructurales.
CEPAL advierte sobre riesgos globales que amplifican la incertidumbre macroeconómica, como aranceles más altos, elevados niveles de deuda pública y un entorno internacional menos dinámico, lo que afecta el impulso de la inversión y la productividad regional.


