La Primera Ministra de Japón, Sanae Takaichi, reafirmó su compromiso de suspender por dos años el impuesto del 8% sobre los alimentos tras una victoria electoral que otorgó al gobernante Partido Liberal Democrático una supermayoría parlamentaria. La medida busca aliviar el costo de vida y dinamizar la demanda interna.
Takaichi aseguró que la suspensión se aplicará lo antes posible, aunque descartó financiarla con nueva emisión de deuda. En cambio, el gobierno abrirá debates interpartidarios para definir el calendario y las fuentes de financiamiento, entre ellas ingresos no fiscales y ajustes a subsidios existentes. El costo fiscal del recorte se estima en unos 5 billones de yenes anuales.
El mercado sigue atento a cómo se financiará la medida. Un uso excesivo de las reservas podría alimentar temores de que Japón venda parte de sus tenencias de bonos del Tesoro de Estados Unidos, lo que elevaría los rendimientos, aumentaría la volatilidad y presionaría al dólar por la salida de flujos. Analistas advierten que esta incertidumbre fiscal podría tensionar el mercado de bonos y el tipo de cambio, limitando el impacto positivo del recorte impositivo.


