La inflación en Estados Unidos aumentó 0,2% en enero, por debajo del 0,3% previsto por el mercado, según la Oficina de Estadísticas Laborales. En términos interanuales, el Índice de Precios al Consumidor se desaceleró a 2,4%, frente al 2,7% registrado en diciembre.
El resultado mensual respondió principalmente a la caída de 3,2% en la gasolina y al menor avance de los costos de vivienda, que subieron 0,2% en el mes. Los alimentos también aumentaron 0,2%, con alzas en cereales y panificados. Sin embargo, la inflación mensual subyacente, que excluye alimentos y energía, fue de 0,3% y estuvo impulsada por los aumentos registrados en tarifas aéreas, 6,5%, y en cuidado personal, 1,2%.
James McCann, economista de Edward Jones, afirmó que las presiones siguen algo elevadas, aunque la tendencia apunta gradualmente a la baja. Lydia Boussour, de EY Parthenon, advirtió que la inflación podría mantenerse persistente en el primer semestre, lo que reduciría la urgencia de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal.


