El Congreso de Perú destituyó al Presidente de la República, José Jerí, tras cuatro meses y una semana de su mandato, en medio del escándalo “Chifagate” por reuniones no reveladas con empresarios chinos, contratistas del Estado. Con 75 votos a favor, el Legislativo lo removió mediante una moción de censura.
De esta manera, Jerí se convierte en el séptimo presidente peruano destituido en una década y el tercero consecutivo, un escenario que incrementa la incertidumbre para los mercados y retrasa decisiones de inversión, especialmente en sectores estratégicos como energía e infraestructura. Analistas advierten que la volatilidad política podría impactar la confianza empresarial y el tipo de cambio en el corto plazo.
El Congreso elegirá ahora a un nuevo titular que asumirá automáticamente la presidencia, mientras el país se prepara para elecciones el 12 de abril. Con un electorado mayoritariamente indeciso, el panorama económico dependerá en gran medida de la capacidad del próximo gobierno para garantizar estabilidad, transparencia y reglas claras para la inversión.


