El Índice PMI Manufacturero de la Zona Euro se situó en 48,5 en febrero, por debajo del nivel medio de 50 señalando una disminución de la actividad.
Pese a la baja, los volúmenes de producción manufacturera de la zona se estabilizaron en términos generales, dada la reducción de los cuellos de botella de los proveedores así como la mejora de la disponibilidad de materias primas, lo que disminuyó la presión sobre los programas de producción, permitiendo mejorar las condiciones de oferta.
En contrapartida, las débiles condiciones de la demanda pesaron sobre la producción industrial, limitando la entrada de nuevos pedidos.
La combinación de una mejora de la oferta y una demanda débil sostenida, así como precios más bajos de la energía, están ayudando a reducir drásticamente las presiones inflacionistas y con ello los costos.
A pesar de que se observan indicios de desaceleración en la inflación, la tendencia indica que los precios finales seguirían en aumento reflejando el rezago con que se trasladan los cambios en los costos


