Podría sonar cliché, sin embargo, “los fracasos” siguen siendo las mejores oportunidades de lograr los aprendizajes más increíbles.
La palabra “fracaso” viene del latín “frangere” que significa: romper, estrellarse. ¿Quién no ha pasado por momentos donde sintió como si se estrellase contra un alto y fuerte muro al no lograr lo que anhelaba? ¿Quién no ha sentido alguna vez en su vida que ha sido el protagonista de un “fracaso”? Forma parte de ser personas, de ser humanos.
No es una tarea sencilla “atender” objetivamente un proceso que no llegó a los resultados esperados, requiere de muchos factores que hacen al momento de redescubrir o reencauzar la nueva hoja de ruta a seguir.
En este Pulso Clave nos gustaría mencionar algunos de esos factores que podrían ayudarnos a sobrellevar mejor esos momentos donde el “frangere” asume un rol protagónico.
- Cuidar el vínculo y las conexiones que tenemos: en su momento Andrew Carnegie (industrial, empresario y filántropo estadounidense) dijo que el secreto de su éxito fue rodearse de personas que fueran mejores que él. Parte de desarrollar nuevas habilidades, obtener un expertise sólido y crecer en todos los ámbitos es reconocer la riqueza que tiene cada persona que forma parte de nuestro círculo, son ellas quienes llegado el momento de superar un “fracaso” nos ayudan a no caer y seguir adelante.
La surfista Bethany Hamilton inició su pasión por este deporte con apenas 7 años de edad. A los 13 años mientras practicaba su rutina deportiva, un tiburón le arrancó el brazo izquierdo. Hoy en día se encuentra entre las mejores surfistas del mundo a pesar del proceso de adaptación a su discapacidad que tuvo que sobrellevar. En más de una ocasión ella mencionó que su círculo más cercano (familia, amigos, colegas) fue un gran soporte para atravesar el proceso.
- Insistir, golpear puertas y ventanas de ser necesario: el motor que nos mueve es la pasión por lo que nos gusta hacer, aquello que disfrutamos y por lo tanto estamos en ello hasta que lleguen los resultados… y si no, buscamos la manera de llegar.
Stephen King antes de consagrarse como el gran escritor que es en la actualidad, pasó por varias negativas de editoriales que se resistían a publicar su primera novela. Decepcionado, incluso consideró deshacerse de su obra. Gracias a su persistencia y tenacidad, intentó con una última editorial que le abrió las puertas y fue así cómo el mundo conoció a su primera novela que fue trasladada al cine: Carrie.
- Todo está en la mirada que le damos al momento: encaminarnos hacia nuestros objetivos requiere de muchas renuncias, sacrificios y seguir avanzando a pesar de las críticas y la desconfianza del entorno. Si creemos en lo que estamos haciendo, si procuramos las herramientas y le ponemos todo el esfuerzo necesario… con seguridad, llegaremos a los resultados. Tal vez no en el tiempo esperado, pero llegaremos.
George Steinbrenner antes de ser reconocido como dueño de los Yankees de Nueva York, atravesó por algunos fracasos con los Cleveland Pipers, sus decisiones habían provocado la quiebra del equipo. A pesar de la desconfianza de las personas, las innumerables críticas e imagen afectada, George alcanzó 6 victorias durante la serie mundial entre 1996 y 2003, logró el récord de tener el equipo más rentable de las Ligas Mayores de Béisbol.
Como mencionábamos al inicio de este artículo, el “fracaso” forma parte de la vida. No es un enemigo nuestro, es un aliado disfrazado de antagonismo que por lo general ayuda a que converja nuestra mejor versión en situaciones apremiantes.
Es válido caernos durante el camino, y obligatorio levantarnos mucho más fuertes para seguir rumbo a nuestras metas. Es la forma de escribir y reescribir la historia de éxito donde cada uno es el protagonista.

