Si liderás equipos de trabajo y ante la escena del deportista pegando a un saco de box, sentís que algunas veces sos el saco y no el deportista, este Pulso Clave va dedicado a vos, quien te sobreponés a innumerables situaciones adversas cotidianas.
Es una realidad que las personas que se encuentran en posiciones de mayor responsabilidad dentro de las organizaciones están más expuestas a situaciones difíciles o sensibles, por lo que normalmente generan habilidades o cualidades -personales y profesionales- que han posibilitado su crecimiento o permanencia allí. Una de ellas es la resiliencia o capacidad de reponerse después de una situación adversa.
Los líderes no son dioses griegos, seres inmortales o etéreos. Son seres humanos y sienten las mismas frustraciones, temores, inseguridades que cualquier otra persona. La naturaleza de su trabajo hace que tengan que danzar constantemente entre delgadas líneas rojas o en zonas complicadas, algunas de ellas aquí identificadas:
- Decisiones que impactan a varias personas (y sus respectivas familias)
- Sus acciones pueden generar o restar varios dólares a su compañía.
- Una mala jugada puede poner en riesgo severo a toda la organización: ya sea reputacional, económica o funcionalmente.
- Deben administrar necesidades internas (colaboradores) y externas (clientes) y generar satisfacción en ambos colectivos.
- Necesitan actuar de manera rápida y expeditiva, a la vez de generar vínculos sanos y duraderos.
- Deben administrar variables externas como el Estado y sus instituciones mientras negocian vehementemente mejores condiciones con proveedores.
- Altos niveles de estrés, fruto de jornadas extensas y abundante presión.
- Integrar su vida personal con la laboral, de manera armónica y saludable.
La resiliencia es la clave porque permite, como una pista de aterrizaje, aterrizar todas las estrategias y acciones futuras dentro de las organizaciones y por parte de los ocupantes de posiciones clave.
Cómo desarrollarla
- Introspección y autoaceptación: conocerse, identificar de lo que más cuesta reponerse.
- Foco en la motivación: entendida como automotivación, en este caso.
- Acciones oportunas: resiliencia no es lo mismo que resignación. Se deben tomar acciones oportunas sin mayor demora.
- Mejorar la comunicación: expresar objetiva y claramente lo que se piensa, siente, proyecta.
- Cuidarse a uno mismo: cada uno sabe lo que le hace bien: ejercicios, apoyarse en los vínculos familiares o de amigos, tomarse el tiempo para un masaje, darse tiempo para la lectura del libro preferido. No importa lo que sea, esa es la clave para hacer un reset y volver a empezar.
Aprender e implementar este tipo de estrategias, demuestra el cuidado que cada organización tiene con sus líderes y colaboradores en general, además de reconvertir el estrés en resiliencia.

