De acuerdo con el último informe de Política Monetaria del BCP, la suba reciente de los precios, en particular en lo que respecta a los de combustibles y alimentos, incrementó la base del cálculo para el dato de la inflación, que cerraría el 2021 en 6,7%, superior en 2,5 puntos porcentuales a la estimación de junio, limitando la capacidad de los hogares de adquirir bienes y servicios.
El aumento se debe principalmente a choques de oferta más persistentes de lo esperado. En el tercer trimestre, la inflación interanual promedió 5,7%, por encima de lo registrado en los trimestres anteriores del 2021, que tuvieron una menor base de comparación.
De esta manera, la inflación no sólo cerraría por encima de lo proyectado por organismos internacionales, sino que alcanza un nivel que no se había visto desde septiembre de 2011. Considerando la recuperación incipiente de la economía y el proceso de normalización de la política monetaria, esta situación tendría implicancias en el crecimiento dado que limitaría el consumo y podría retrasar las decisiones de inversión.


