Entre las metas o desafíos diarios de cada persona podría estar el de “crecer” un poco más en los distintos ámbitos de la vida. Cada pequeño logro es un paso adelante hacia el propósito, sin embargo, hay un factor fundamental que tiene un rol importante en el proceso: La Actitud.
Varios estudios avalan el hecho de que las personas con una buena actitud tienden a tener una mejor perspectiva de la vida y gozan de buena salud. Cuando hablamos de “Actitud” hacemos referencia al comportamiento, con el cual elegimos enfrentar los pequeños y grandes desafíos que se nos presentan día a día en los distintos ambientes en los que nos desenvolvemos e interrelacionamos con los demás.
La Actitud que decidimos tener ante ciertos eventos o situaciones, es producto de nuestros pensamientos y percepción general de la vida. ¿De qué manera fomentamos una buena actitud? A continuación, citamos algunos tips que podrían ayudarnos a lograr el cometido:
- Compartir pequeños logros: que no nos dé pena compartir esas pequeñas victorias que vamos logrando. A través de este hábito podríamos inspirar a otros. Ej.: María alcanzó el objetivo de postular a una beca internacional, comparte el logro con sus colegas y amigos… esto indefectiblemente tendrá un impacto positivo en ambas partes.
- Disciplina y persistencia: la ansiedad por los resultados inmediatos parece ser un factor común entre las personas. El desafío aquí es enfocarse en el objetivo y estar dispuesto a seguir independientemente de las adversidades que pudieran surgir. Aceptar los tiempos y respetar los procesos.
- Invertir tiempo en lo importante: ¿qué es lo que verdaderamente importa al final del día? Los vínculos que tenemos y los que podríamos llegar a tener con las personas. No dejemos para después esa llamada, ese mensaje o ese café con aquel amigo o socio de negocios. Dar tiempo y espacio a este tipo de encuentros, alimentan y fortalecen los vínculos… en medio de conversaciones surgen grandes proyectos y desafíos que instan a crecer y seguir conquistando metas.
- Aceptar y aprender a soltar: ser conscientes de que no podemos controlar todas las variables en una situación, hará posible que al final del camino evitemos terminar frustrados o agobiados ante resultados que no esperábamos. Aferrarnos no siempre es la respuesta que debemos dar para continuar avanzando.
Tener una “buena actitud” es posible, es un entrenamiento diario. Habrá días en los que cueste un poquito más y otros en los que nos sintamos más felices con los resultados. Se vale un parate o un descanso durante el trayecto de la mejor versión de nosotros mismos… siempre que el siguiente paso sea para adelante, después de todo “para ser felices no necesitamos un conjunto de circunstancias, sino un conjunto de actitudes”.
