Ante tantos compromisos y responsabilidades en los que estamos sumidos diariamente, puede ocurrir que olvidemos darnos ese tiempito de conectar con el niño que alguna vez fuimos. ¿Es importante hacerlo? ¡Por supuesto!
¿Recordás cuál era tu juego favorito de pequeño? Inevitablemente volvemos a viajar en el tiempo cuando rememoramos aquellos días donde la única preocupación que teníamos era que no acabara el día para seguir jugando. Independientemente de la generación de la que formes parte, seguramente hay un recuerdo en particular que atesores de aquella etapa.
En los próximos días estaremos agasajando a los niños de nuestro entorno (hijos, sobrinos, nietos, ahijados etc.), y podría ser una gran oportunidad de aprovechar el momento de reconectar con el niño que cada uno lleva dentro. Olvidar por un día las preocupaciones y enfocarnos en disfrutar las horas de la manera en la que lo harían los pequeños. ¿Trae esto beneficios? Nos gustaría compartir contigo algunas reflexiones al respecto.
- Diversión vs rutina: ¿te animas a hacer frente a la rutina con una dosis de diversión? En medio de las exigencias que conlleva llegar a tiempo con un informe, liderar proyectos o gestionar a un grupo de personas debemos lidiar con muchos escenarios emocionales que tienden a borrar la sonrisa de nuestros rostros. Es bueno dedicar un espacio en medio de todo esto para hacer una pausa, reencausar el cómo y disfrutar del para qué.
- Imaginación y creatividad: El niño interior podría ser un aliado excepcional porque las herramientas básicas con las que se desenvuelve son: imaginación y creatividad. Imagina qué quiere y busca creativamente cómo lograrlo, no existen límites para llegar al objetivo.
- Curiosidad: el aprendizaje está ligado de manera directa al grado de curiosidad que tengamos. Mantener despierta nuestra curiosidad es un plus con el que contamos para hacer frente a los desafíos que se nos presenten. No temamos preguntar y re preguntar, como lo haría un niño ante un tema que le interesa.
- Capacidad de asombro: date la oportunidad de maravillarte con pequeñas cosas que forman parte del día a día, así como un niño… un sol brillante, la pequeña gota de lluvia que persiste en la hoja de un árbol o las piruetas graciosas de tu mascota.
“Si llevas tu niño interior contigo, nunca envejecerás”, el desafío es no dejar que la chispa de la niñez se apague, porque finalmente la vida es eso… momentos, etapas, caminos y diversión en el proceso.

