A finales de la semana pasada los emblemas privados anunciaron el tercer ajuste del año de los precios de los diferentes combustibles comercializados en el país, a causa de la suba de la cotización internacional del petróleo que cerró el día 09 de julio en más de USD.74 por barril tanto para el Brent como para el WTI, cifra que es más de 1,7 veces superior a la registrada un año atrás, debido a la reactivación de la demanda.
Esta nueva suba local de Gs.400 de los derivados del crudo incidiría en los precios internos presionando a la inflación. Esto considerando que en junio, a dos meses del anterior ajuste de los mismos, el Índice de Precios de Combustibles del Área Metropolitana se incrementó en 3,9% en forma mensual, mientras que las ventas medidas por el Estimador de Cifras de Negocios (ECN) habían presentado una caída en abril.
El combustible es un insumo transversal en todos los sectores por lo que el incremento de sus precios se traslada a los demás bienes y servicios, afectando a lo segmentos más vulnerables de la población, al ser estos quienes destinan una mayor proporción de su ingreso al consumo, incluido el transporte.
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