La (UNCTAD) había estimado una caída de 4,1% para el comercio global marítimo en el 2020 a causa de los efectos negativos de la Covid-19 en las cadenas de abastecimiento, las redes de transporte marítimo y los puertos, que reducen los volúmenes de carga.
En este contexto se ha producido un aumento del valor de los fletes a nivel global, aunque en ciertas regiones dicho crecimiento se da en mayor medida, entre ellas América Latina. Así, el índice Shanghai Containerized Freight Index (SCFI) en las rutas desde Shanghái a Sudamérica es el que más ha crecido en el último semestre del 2020, mientras que el valor de los fletes a varios países se habría más que duplicado.
La situación es más difícil para los importadores latinoamericanos que reciben productos de bajo valor, como los textiles, que no pueden diluir costos como aquellos que importan productos de alto valor, como la electrónica. Adicionalmente, se producen retrasos y sobrecargas debido a que las empresas de transporte privilegian las rutas con mayor carga de ida y vuelta, lo que implica que si no se tiene cargas en ambos sentidos el costo es absorbido por el importador.
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