La actividad empresarial en Estados Unidos (EE.UU) creció en julio, según el Índice de Gestores de Compras PMI compuesto de S&P Global, que subió de 52,9 a 54,6, su mayor nivel en siete meses.
El impulso provino principalmente del sector servicios, con un PMI de 55,2, nivel que también es el máximo de siete meses, mientras que el PMI manufacturero cayó a 49,5, contrayéndose por primera vez en el año y ubicándose por debajo del punto neutral de 50.
El repunte de la demanda interna impulsó los servicios, mientras que la industria enfrentó menores pedidos de exportación, efecto de los aranceles y la incertidumbre económica. Las empresas reportaron mayores costos, especialmente por tarifas y salarios, trasladando parte de esos incrementos a los clientes. Como resultado, la inflación de precios cobrados subió y la de costos fue de las más altas de los últimos tres años.
Si bien, el empleo creció, la confianza empresarial cayó por segundo mes consecutivo por temores sobre recortes fiscales y barreras comerciales, elevando el riesgo de una recuperación menos equilibrada.


