El Gobierno de Javier Milei dispuso una baja “permanente” de las retenciones: la soja pasará de tributar 33% a 26%, el maíz de 12% a 9,3% y la carne aviar y vacuna de 6,75% a 5%, entre otros ajustes.
Esta rebaja busca incentivar la producción y dinamizar las ventas, generando así un mayor ingreso de divisas. Si bien, el sector agropecuario la considera como buena noticia para planificar la próxima campaña, parte importante del mercado ya se había anticipado.
Por otro lado, la reducción de las retenciones implica una menor recaudación fiscal, que hoy representa cerca del 0,6% del PIB, aunque la presión tributaria sigue siendo baja. Expertos destacan el fuerte componente político del anuncio, que coincide con la definición de siembras clave y busca dar previsibilidad para reactivar la liquidación de exportaciones.
Los ajustes en el vecino país, aumentarían la competitividad exportadora de Argentina y podrían presionar a la baja de los precios internacionales de granos, aunque también podrían traducirse en una mayor demanda de materia prima para su agroindustria.

