En Estados Unidos (EE.UU), el producto interno bruto (PIB) del segundo trimestre creció a una tasa anualizada de 3,0%, tras haberse contraído 0,5% interanual en el trimestre previo, según la estimación preliminar de la Oficina de Análisis Económico (BEA) Departamento de Comercio de dicho país.
Este repunte superó las previsiones de 2,4%, debido principalmente a la caída de las importaciones, que redujo el déficit comercial y aportó aproximadamente cinco puntos porcentuales al crecimiento.
Sin embargo, los analistas advierten que este avance exagera la solidez de la economía: la demanda interna creció 1,2%, su ritmo más bajo en dos años y medio, y el gasto de consumo se moderó hasta 1,4%.
Además, la inversión empresarial en equipos se desaceleró y la inversión residencial cayó por segundo trimestre consecutivo.
Los economistas prevén un crecimiento más débil para la segunda mitad de 2025, mientras la FED mantiene su tasa de interés entre 4,25% y 4,50%, en un contexto de incertidumbre comercial y presión sobre el consumo.


