La economía china mostró una estabilidad relativa en octubre, con avances en producción industrial, servicios y consumo, según datos oficiales. La industria creció 4,9% interanual y las ventas minoristas 2,9%, impulsadas por sectores tecnológicos y el comercio electrónico. Sin embargo, ambos indicadores marcaron su ritmo más débil en más de un año, reflejando la tensión entre un repunte moderado y señales de desaceleración.
Analistas señalan que la combinación de una demanda interna débil, la caída del sector inmobiliario y el impacto persistente de la guerra comercial con EE.UU está presionando al modelo económico. La inversión fija acumuló una contracción de 1,7%, afectada por el deterioro inmobiliario y la baja confianza empresarial.
El consumo tampoco mostró fortaleza pese al impulso del festival de compras Singles’ Day, mientras que las exportaciones cayeron por la pérdida de dinamismo en mercados clave. Economistas advierten que, sin un nuevo impulso de política económica, será difícil revertir la desaceleración, aunque el gobierno mantiene su meta de crecimiento en 5%.


