La economía de Estados Unidos enfrentará en 2026 un nuevo escenario tributario tras la aprobación de reformas que consolidan recortes fiscales para hogares y empresas. La ley vuelve permanentes las reducciones de impuestos individuales y corporativos introducidas en 2017, que debían expirar a fines de este año.
Para los hogares, las medidas incluyen una mayor deducción estándar, el aumento del umbral del impuesto sucesorio a USD 15 millones y exenciones temporales para ingresos por propinas, horas extra y ciertos intereses de préstamos automotrices. También se amplía hasta USD 40.000 el tope de deducciones por impuestos estatales y locales, beneficiando principalmente a contribuyentes de altos ingresos.
En el plano empresarial, se refuerzan los incentivos a la inversión mediante la deducción inmediata de gastos en bienes de capital e investigación y desarrollo, junto con una flexibilización de la deducción de intereses. Analistas señalan que estas medidas podrían impulsar la inversión y el consumo, aunque advierten sobre su impacto fiscal y efectos desiguales sobre el crecimiento económico.


