La Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) decidió mantener la tasa de interés de referencia en el rango de 3,5% a 3,75%, señalando que la economía continúa creciendo a un ritmo sólido, aunque la inflación sigue por encima del objetivo del 2%. El Banco Central indicó que la tasa de desempleo que se mantiene baja con señales de estabilización aunque la creación de empleo fue menor.
Con un tono más prudente, la FED evitó dar señales concretas sobre futuros recortes y dejó en claro que cualquier ajuste dependerá de la evolución de la inflación, la actividad económica y las condiciones financieras. Esta postura más cauta moderó las expectativas de una baja de tasas en el corto plazo.
La decisión fue adoptada por 10 votos contra 2, reflejando divisiones internas sobre el momento adecuado para flexibilizar la política monetaria. Para las empresas, este escenario implica tasas elevadas por más tiempo, financiamiento aún restrictivo y la necesidad de priorizar eficiencia operativa, control de costos y planificación financiera ante un entorno de mayor incertidumbre.


