La morosidad del sistema bancario cerró el primer trimestre del año en 2,32%, registrando un ligero aumento interanual de 0,01 puntos porcentuales (p.p.). De esta manera, mantiene un comportamiento relativamente estable al ubicarse en el mismo nivel que el promedio móvil del trimestre.
Así también, al considerar los registros históricos desde 2016, la tasa de retrasos se encuentra por debajo de la mediana de 2,93%. Esto último indicaría que los niveles actuales de morosidad podrían ser considerados relativamente bajos, lo que se debería en parte a las renegociaciones de cartera.
Por segmentos, la cartera de consumo presentó la mayor morosidad con 4,65%, seguida por otros sectores económicos, con 4,19% y el mayor incremento interanual con 0,7 puntos porcentuales. En tercer lugar se ubica el comercio minorista, con 3,26%.
En el otro extremo, los menores niveles de atrasos correspondieron al sector financiero con 0,31%; seguido por la administración pública, con 0,5%, y el sector inmobiliario, con 0,88%.


