Durante mucho tiempo se...
Durante mucho tiempo se...
Las conversaciones son el hilo invisible que teje nuestras relaciones y, por ende, nuestras vidas. Cada intercambio, desde los más simples hasta los más cargados de emociones, tiene el potencial de acercarnos o alejarnos de los demás. Sin embargo, ¿cuántas veces dejamos que el miedo al conflicto, la incomodidad o la falta de práctica nos frene a la hora de dialogar? Las conversaciones productivas no se dan de forma mágica; son una elección consciente que exige valentía, autoconocimiento y compromiso.
En nuestro día a día, enfrentamos conversaciones que nos desafían. Ya sea con colegas, amigos o familiares, ciertas conversaciones parecen tocar fibras tan profundas que resulta complicado avanzar sin sentirnos incómodos o vulnerables. Pero, ¿por qué estas interacciones son tan difíciles? Para comprenderlo, debemos analizar tres dimensiones clave: el origen de nuestras diferencias, el peso de nuestras emociones y el impacto en nuestra identidad.
¿Por qué el segundo lugar suele ser el menos deseado en competencias y de qué manera esto se refleja en nuestro lenguaje organizacional?
¿Alguna vez sentiste que hasta la mínima actividad se te hacía cuesta
arriba? ¿Tuviste episodios de miedo irracional, preocupación e inclusive
se manifestaron síntomas físicos en el proceso? Si tu respuesta es “sí”,
entonces puede que la ansiedad se haya hecho presente en tu vida.
¿Sabías que la ansiedad tiene sus aspectos positivos si es gestionada de
manera adecuada? Queremos compartir contigo la otra cara poco
conocida que tiene.
En ocasiones tendemos a subestimar nuestras capacidades. Creemos
que aquello que podemos hacer bien o que se nos da de manera natural
no es suficiente para aportar al equipo o grupo del que formamos
parte. Todos tenemos muchas cualidades y talentos en bruto
esperando a ser descubiertos para explotar su potencial. La cuestión
es… ¿cómo logramos esto?
Se ha cumplido un año desde el inicio de este proceso de adaptarnos
a la “nueva forma de vivir” por causa del Covid 19.
Fueron y son tantos cambios que asimilar, que nadie escapó de este
desafío de fluir con la realidad para no sucumbir.
El desarrollo profesional está vinculado a la suma de esfuerzos que hace una persona por acrecentar sus conocimientos y competencias, impactando todo esto de manera positiva en su carrera profesional. Si alguna vez te preguntaste cuál es el factor común que tienen las personas que sobresalen en sus respectivos rubros, no hay otro secreto que éste, priorizan y se comprometen con la causa… superarse y ser los mejores en lo que hacen.
Anteriormente, los libros y artículos nos presentaban la vida laboral y
personal como una pelea, como un versus eterno.
A medida que avanzamos en años y en evolución, se habló del
“equilibrio” entre estas dos vidas, como si fueran dos personas
diferentes.
Ha quedado atrás aquella organización que veía a sus colaboradores
como un número más para llegar a sus objetivos, hemos llegado a una
nueva era, la de las Personas. El nuevo modo de vivir posibilita que toda
empresa, sin importar el porte que tenga o el rubro al que pertenezca,
pueda acceder a herramientas de comunicación que podrían ser
grandes aliadas para las metas que se quieran alcanzar.
Anteriormente existía una tendencia a considerar los programas de
pasantías desde el punto de vista del estudiante o recién egresado, sin
tener en cuenta el impacto y potencial que estas prácticas le podrían
brindar a la organización.
El éxito de una travesía organizacional está sustentado básicamente en
contar con las personas adecuadas, aquellas con conocimientos y
habilidades necesarios que colaboren con la transformación que se
busca.
Quizás este tema te evoque alguna política de algunas empresas de no
permitir parejas trabajando en la misma organización. Pero hoy, de caras
al día donde se celebra el amor (14/02), queremos introducir una nueva
mirada…
En un contexto tan cambiante, ¿qué hacer para encarar el desarrollo
profesional del talento humano de tu organización? Mantenerlos
expectantes, comprometidos y preparados para enfrentar nuevos
desafíos, son aspectos que cumplen un rol muy importante al momento
de llegar al objetivo de fidelizar a los miembros del equipo.
Sin duda, encontrar un trabajo donde uno pueda desplegar su
capacidad y su personalidad de manera auténtica es un regalo. El
mostrarse tal y como uno es, sin máscaras, vergüenzas o miedos hace
que la productividad se eleve y los índices de confianza en el equipo y la
empresa redunden en resultados.
La importancia de tomar conciencia de nuestra condición de
aprendices.