El Banco Central del Paraguay (BCP) en su último informe de Política Monetaria (IPOM) ajustó a 1,2% el cierre de la inflación para el 2020. Dicha tasa representa la mitad de la proyectada en abril y se ubica por debajo del límite inferior del rango meta, mientras que la inflación subyacente sería de 1,1%.
Este menor crecimiento de los precios se debería a la debilidad de la demanda causada por la crisis Covid-19 y a la profunda caída que tendrían Argentina y Brasil, que implica una depreciación superior de sus monedas, lo cual se traduce en una pérdida de competitividad de los bienes paraguayos y contribuiría ampliar la brecha de producto. De esta manera, habría menos presión sobre los precios. Debido a ello, la convergencia de la inflación hacia la meta se daría recién en el 2022.
Los ajustes de la inflación dan cuenta de que el Estado aun tiene margen para actuar con medidas monetarias que propicien la reactivación económica y complementen a las adoptadas desde la Política Fiscal, a modo de contener la caída del consumo privado, principal componente de la demanda interna, que se contraería 7%, dada la caída de los ingresos.
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