Pese a las flexibilizaciones de las medidas sanitarias y al retorno gradual a las actividades, los cambios en el modo de vivir y los ingresos limitados han incidido para que la demanda se mantenga débil, y, con ello para que el ritmo de la actividad económica no se sostenga. Así, en septiembre, el Indicador Mensual de la Actividad Económica del Paraguay (IMAEP) presentó por segundo mes consecutivo una caída de 1,4% interanual, acumulando una variación -0,5%.
El sector de servicios sigue presentando desempeños negativos, destacándose los de restaurantes y hoteles, servicios a las empresas, servicios a los hogares, comercio y transportes. Así también, el déficit hídrico afectó negativamente el desempeño de la agricultura y la generación de energía eléctrica.
La industria y la construcción mitigaron en parte la caída de la actividad. En la primera, tuvieron resultados positivos las de carnes, bebidas y tabacos, molinerías y panaderías, lácteos, químicos y fabricación de metales comunes, con la mejora de la operativa, mientras que el desempeño de la construcción refleja el mayor dinamismo en la ejecución de las obras.
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