La inflación en los Estados Unidos ha llegado a niveles no observados desde diciembre de 1981, cuando finalizaba la última crisis del petróleo.
La Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) apunta a reducir la presión inflacionaria, por ende, decidió aumentar las tasas de interés a corto plazo en 50 puntos básicos, ubicándolas en el rango de 0,75% a 1,00%. Este aumento es el más agresivo realizado desde mayo de 2000. La entidad sugirió que aumentará aún más los costos de los préstamos mientras sigue con el proceso de revertir su política monetaria de facilidad de liquidez iniciada con la pandemia.
La Fed indicó que la invasión de Rusia a Ucrania podría agregar una «presión alcista adicional». También señaló que es probable que los cierres relacionados con Covid en China exacerben las interrupciones de la cadena de suministro.
El aumento de las tasas se transmite a la economía global en forma de tasas de interés más altas en productos crediticios como tarjetas de crédito, préstamos de desarrollo restringiendo la inversión.


