La actividad manufacturera de China volvió a terreno de positivo en diciembre, según el Índice de Gestores de Compras (PMI), impulsada por una mejora de la producción y de la demanda interna, que compensó la debilidad de los pedidos externos. El indicador, elaborado por S&P Global, subió a 50,1 puntos desde 49,9 registrado en noviembre, superando el umbral que separa la contracción de la expansión.
El aumento de los nuevos pedidos estuvo apoyado en lanzamientos de productos y esfuerzos comerciales en el mercado doméstico, mientras que los pedidos de exportación volvieron a contraerse de forma marginal. Pese al mayor nivel de actividad, el empleo cayó por segundo mes consecutivo, en un contexto de reestructuración y control de costos.
Los costos de insumos aumentaron, en especial por el encarecimiento de los metales, mientras los fabricantes siguieron ajustando precios y elevando tarifas de exportación para proteger márgenes. Según Yao Yu, fundador de RatingDog, la recuperación fue marginal y su sostenibilidad aún debe evaluarse, aunque persisten expectativas positivas para 2026.


