La tasa de morosidad del sistema bancario al cierre de julio se situó en 2,6%, por debajo del 2,7% registrado en el mes pasado, y de manera interanual se mantuvo en similar nivel.
De esta manera, la morosidad mantiene una evolución estable tras los aumentos observados en los últimos meses, mientras que aún permanece es relativamente menor al promedio histórico desde 2016 de 2,9%.
El consumo registra la mayor mora con 5,2% y con un aumento de 0,6 p.p. interanualmente, siendo el cuarto aumento desde abril, lo que indicaría un mayor deterioro en la cartera y consecuentemente un mayor riesgo.
Le siguen Otros sectores económicos y el comercio minorista, ambos con 3,9% de morosidad y luego se ubica la cartera de vivienda con atraso de 3,6%.
Por otro lado, la menor tasa de morosidad correspondió al sector financiero, con 0,3%, seguido por el sector inmobiliario y la administración pública, ambos con 0,6% de retraso.


