El índice de precios al productor (PPI) de Estados Unidos aumentó 1,3% en septiembre, el mayor ritmo desde el 1,7% registrado en marzo de 2022. En términos interanuales, el indicador registró un incremento de 6,3%, su mayor punto mas elevado desde diciembre de 2022.
El resultado mensual estuvo impulsado principalmente por los bienes, cuyos precios subieron 2,6%, mientras que los servicios registraron un incremento de 0,8%. Dentro de los bienes, los precios de la energía aumentaron 10,8%, destacándose la gasolina, con una suba de 20,3%. Otros componentes, tales como las verduras frescas y secas y el diésel, contribuyeron a la suba de los precios de bienes.
La aceleración del PPI representa una señal de presión sobre la inflación, dado que los mayores costos de producción pueden trasladarse a los precios finales. Este escenario podría dificultar la convergencia de la inflación hacia el objetivo de la Reserva Federal y condicionar sus decisiones de política monetaria, especialmente en un contexto de incertidumbre sobre los precios energéticos.


