Pese a la recuperación de los indicadores de corto plazo registrada en los últimos meses, que debería significar mejora de la capacidad de pago de los agentes, al cierre del tercer trimestre la tasa general de morosidad del sistema bancario se ubicó en 3,41%, 0,29 puntos porcentuales (p.p.) por encima de lo registrado en 2022. Este es el quinto mes consecutivo con una tasa por encima del 3,4%.
El análisis de las tasas de morosidad por segmentos de crédito refleja un comportamiento alcista, con excepción del sector agrícola, agribusiness y de otros sectores económicos. El comercio al por menor y el consumo son los segmentos con mayor morosidad, con tasas de 6% y 5,8%, respectivamente. Las mayores variaciones positivas de la tasa de retrasos se dieron en la cartera del sector que se dedica a la venta y reparación de vehículos (1,61 p.p.) y la construcción (+1,48 p.p.) y servicio (+1,06 p.p.).
No obstante, la cercanía de fechas de fin de año, en donde existe más circulante para pagar compromisos, permiten un margen para diseñar herramientas que ayuden a los agentes a cumplir con sus obligaciones.


