El Banco Central de China prohíbe la circulación, el intercambio y la obtención de las criptomonedas. En otras palabras cualquier tipo de transacción financiera con estas será considerada como una actividad ilícita, lo que condujo a una caída de su cotización.
La prohibición obedece a que las bitcoins son consideradas como un factor de desestabilización financiera para el país teniendo en cuenta que es una moneda virtual independiente y descentralizada. Además, la banca matriz china considera que las criptomonedas están ligadas a las actividades de fraude y lavado de dinero, dado que la operaciones realizadas con las mismas no son rastreables.
Por otro lado, la actividad de minería para la creación de las criptodivisas está vinculada a la contaminación, debido a la cantidad de energía que consume lo que genera mayor emisión de carbono. De acuerdo al Índice de consumo de electricidad de Cambridge, se estima que la energía anual que genera el consumo bitcoins es equivalente a un país de tamaño medio. Todo ello también habría contribuido a la crisis de energía en China.


