La inflación en Estados Unidos se aceleró con fuerza en marzo, impulsada principalmente por el encarecimiento de la energía. El índice de precios al consumidor subió 0,9% en forma mensual, su mayor avance desde mediados de 2022, elevando la inflación interanual a 3,3%, según datos oficiales.
El aumento estuvo dominado por la gasolina, cuyos precios se dispararon 21,2% y explicaron tres cuartas partes del alza mensual. En contraste, los precios de los alimentos se mantuvieron sin cambios y el componente subyacente, que excluye alimentos y energía, avanzó un 0,2% mensual y 2,6% anual.
Analistas señalan que el impacto total del shock energético aún no se refleja plenamente. “La economía acaba de recibir un golpe inflacionario directo por la guerra en Medio Oriente”, advirtió Christopher Rupkey, Economista Jefe de Fwdbonds.
Este escenario complica las perspectivas de la Reserva Federal, que podría mantener las tasas sin cambios este año, y supone un desafío para Donald Trump ante el creciente costo de vida.


