Según lo datos del Instituto Nacional de Estadística, la informalidad en el 2020 creció mayormente en las empresas de menor tamaño, lo que se hace visible al comparar interanualmente la tasa de informalidad laboral de las empresas unipersonales y de 2 a 20 personas.
Estas empresas tuvieron un mayor impacto durante la crisis sanitaria debido a que son las que tienen una menor capacidad de acceder a créditos para poder “reinventarse” ante las medidas de confinamiento.
Para las empresas con más de 20 trabajadores la formalidad aumentó en el 2020, siendo la misma un requisito necesario para que los colaboradores puedan acceder a los programas de subsidio. De esta manera, se observa que las empresas de mayor tamaño y capacidad económica fueron las que pudieron beneficiarse en mayor medida de los medidas estatales.
Esta situación acentuaría la desigualdad, la cual genera tensiones y problemas sociales, afectando al desarrollo económico y social al restringir oportunidades y retrasar las decisiones de inversión.

