Los gobiernos de los países han motivado la migración de los sectores a sistemas de teletrabajo en la medida de lo posible, a fin de mitigar los efectos adversos del Covid-19. Pese a ello, las proyecciones globales del mercado laboral para el 2021 estiman una pérdida de horas de trabajo del 3%, equivalente a 90 millones de empleos a tiempo completo. En Paraguay, el rebrote de contagios y los riesgos relacionados son factores adicionales a considerar en la pérdida de productividad.
La lentitud en la vacunación y la flexibilización de la cuarentena han llevado a que el acumulado de casos de Covid-19 aumente en gran medida, de forma particular en la población joven. La proporción de casos en la franja de edad 20-59 años es de 79,2% del total. Esta situación implica que además de los contagios, el cuidado a los enfermos y las secuelas físicas, incidirían en la pérdida de la productividad y de los ingresos.
En este contexto, a fin de controlar el avance de los casos y paliar los gastos en que incurren las familias, el día de ayer se sancionó la Ley que dispone el uso de los fondos sociales de las binacionales en salud.
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