Los precios del crudo Brent reflejaron en abril la tensión existente en el mercado. El valor del petróleo para entrega inmediata superó en más de 25 dólares por barril al de los contratos de futuros más cercanos, una señal de escasez de corto plazo.
Esta situación, conocida como backwardation, se intensificó tras el cierre del estrecho de Ormuz, lo que llevó a los compradores a priorizar cargamentos disponibles. El Brent, referencia global basada en una cesta de crudos del Mar del Norte, suele mostrar diferencias más acotadas entre el mercado spot y los futuros, pero la actual brecha evidencia un desbalance inmediato entre oferta y demanda.
El contrato de futuro más cercano, clave en el mercado financiero, fija precios para entregas próximas, aunque reacciona más lento que el mercado físico ante shocks.
En este contexto, Goldman Sachs elevó su previsión del Brent a USD 90 por barril para el cuarto trimestre y advirtió que la menor producción en Oriente Medio está reduciendo inventarios a ritmos récord, lo que podría llevar al mercado global del superávit al déficit en 2026.


