En las elecciones realizadas el día de ayer en Brasil, Flavio Bolsonaro y Luis Ignacio Lula Da Silva obtuvieron 47,03% y 45,16% de los votos, respectivamente, según el cómputo del 99,9% de las actas. De esta manera irían a una segunda vuelta para definir la Presidencia.
La nueva administración tendrá entre sus desafíos dinamizar la economía que crecerá al 2,4% en el 2026 y enfrenta una inflación mayor al 4%, que supera la meta.
El mercado interpreta el resultado como favorable para Bolsonaro, considerado más proclive a impulsar un ajuste fiscal. Esta expectativa podría contribuir a reducir las tasas de interés, aliviar las condiciones financieras y mejorar la percepción sobre la sostenibilidad de las cuentas públicas. En las primeras señales, los activos brasileños ya anticipaban fuertes subas.
Las perspectivas alcanzan al real y las acciones. Analistas estiman que la moneda podría fortalecerse cerca de 3%, mientras que el Ibovespa podría registrar un incremento. Sin embargo, la volatilidad seguirá elevada hasta la segunda vuelta, cuando se definirá el rumbo de la política económica brasileña.


