El Banco Central del Paraguay redujo su proyección de inflación para el cierre de 2026 de 3,3% a 3,0%, según el Informe de Política Monetaria de septiembre. Para 2027, prevé una convergencia hacia la meta de 3,5%.
La revisión responde a una evolución más moderada de los precios de los bienes no energéticos, tanto alimenticios como no alimenticios. Sin embargo, este comportamiento sería parcialmente compensado por mayores presiones provenientes de los combustibles.
La proyección de inflación sin alimentos y energía se redujo de 2,8% a 2,2% para 2026. La actividad económica se mantendría en torno a su nivel potencial, por lo que no se anticipan presiones significativas de demanda sobre los precios.
El cumplimiento de estas previsiones dependerá de la ausencia de nuevos choques. Una escalada del conflicto en Medio Oriente podría encarecer el petróleo y trasladarse a los precios locales de combustibles, mientras que fenómenos climáticos adversos y disrupciones comerciales podrían presionar los precios de los alimentos.


